Hoy una niña de 10 años con alergia a la leche desde que nació me planteó lo siguiente ligeramente enfadada con el mundo:
-No pude probarlo nunca porque me sienta muy mal pero, y si me gustase, ¿qué me estoy perdiendo?
Me dejó un poco en shock en parte porque me doy cuenta que a los 10 años no sabía que ya eres bastante mayor para darte cuenta de que la vida no es todo un cuento. Pero ahora le respondo desde aquí esperando poder contestarle realmente algún día:
-Hay muchas cosas que no nos sientan bien en la vida, no me refiero sólo a alimentos, sino a situaciones o incluso a personas. Por mucho que te gusten o te puedan llegar a gustar, si te hacen daño no merecen la pena.
Me reprocho a mí misma el no poder haberle respondido y haberla tranquilizado. No es ella sola la que tiene restricciones, todos las sufrimos aunque algunos tengan que aprenderlo desde tan jóvenes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario