Por mucho que salga el sol, seguirá lloviendo dentro de mí.
Cuando cae una tormenta, el recuerdo es imborrable. Cuando vuelve a mi mente es como si nunca hubiese parado de llover, como si todo este tiempo hubiese sido en vano. Tiempo perdido, tiempo que creía que me llevaba a alguna parte parece ser un desperdicio, como si la lluvia del recuerdo pudiera borrar las lineas ya trazadas a pesar de que sus gotas sean irreales.
Recuerdo la tormenta más a menudo de lo que me gustaría, y cada paso que doy es una hoja más que se cae del árbol, otro juguete abandonado, algo que caerá en el olvido.
No importa si me resguardo bajo un techo, no parará de llover en mi mente. Así que tengo que armarme de valor y aceptar que, cuando camine, mis pasos serán borrados y mi historia olvidada. A pesar de que en mi interior seguirá lloviendo, a pesar de mi esfuerzo y lo que haya intentado alguna vez, todo se borrará, incluso el dolor que alguna vez me hayan causado.
Porque no habrá más esperanza de que un sol brillante luzca en un cielo sin nubes para mí, sólo un sol tímido que se alcance a ver en los mejores días de verano, que eviten que la tormenta acabe por ahogarme.
domingo, 6 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
Sonidos sin oídos
Todo comienza a oscurecerse , nadie parece inmutarse y todo se está derrumbando alrededor. Gente inútil que maquilla realidades imperfectas, intentando tapar el sol con un dedo, cuando ni todo el "colorete" del mundo podría disimular la hecatombe que está por llegar.
Los que gritaban por acabar con la farsa fueron juzgados y encerrados en cajitas para que sus sonidos no pudieran ser oídos.
Ahora llega el momento de pensar y arrepentirse de todo aquello que nunca debimos de haber hecho o de lo que nunca hicimos. Ahora tenemos que afrontar que se acaba el maquillaje, los recursos, que ya no podemos seguir dejando el problema para el futuro. Se nos acaban las ideas para continuar con la gran mentira.
¿Quién está dispuesto a hacer algo? Parece que pocos. Sólo aquellos que hacen ruido pueden oírlo, es el momento de buscar una manera de extender la "enfermedad" del abrir los ojos y usar lupa si es necesario, la de escuchar, la de entender porque sino acabaríamos otra vez en el principio:
creando sonidos sin oídos que los escuchen.
Los que gritaban por acabar con la farsa fueron juzgados y encerrados en cajitas para que sus sonidos no pudieran ser oídos.
Ahora llega el momento de pensar y arrepentirse de todo aquello que nunca debimos de haber hecho o de lo que nunca hicimos. Ahora tenemos que afrontar que se acaba el maquillaje, los recursos, que ya no podemos seguir dejando el problema para el futuro. Se nos acaban las ideas para continuar con la gran mentira.
¿Quién está dispuesto a hacer algo? Parece que pocos. Sólo aquellos que hacen ruido pueden oírlo, es el momento de buscar una manera de extender la "enfermedad" del abrir los ojos y usar lupa si es necesario, la de escuchar, la de entender porque sino acabaríamos otra vez en el principio:
creando sonidos sin oídos que los escuchen.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Montañitas
¿Qué más da todo aquello negativo que nos haya sucedido? Lo que realmente importa es cómo nos lo hemos tomado y cómo hemos reaccionado ante ello. No hay dificultades insalvables, solamente difíciles.
Cuando estás en un alto te puede parecer que, para alcanzar de nuevo a poner los pies en tierra firme, has de recorrer una gran distancia en caída. Pero, cuando estás en el suelo, ya a salvo, miras hacia donde estabas y ves que la altura era mucho menor de lo que te parecía.
Eso es un obstáculo, un pequeño montículo al que nos tenemos que subir para luego volver a bajarlo y poder continuar nuestro camino.
Así es la vida, subidas y bajadas, una y otra vez, incesablemente. Lo importante es cómo quieras afrontarlas y no lo altas que sean.
Aunque los problemas surgen de la nada, por mucho que intentes buscarles explicación o algún motivo por el cual te hayan sucedido a ti, ¡precisamente a ti!...no lo hagas. Es perder un tiempo valioso que podrías estar empleando en escalar ese obstaculillo que se te acaba de interponer entre tus pasos y tú.
Hay millones de ejemplos de obstáculos.
Algo que creías que duraría para siempre y que al final...puede seguir durando, ¿por qué no? Acuérdate de esa pequeña altura, la que pensabas al principio que era enorme. Todo tiene solución y todo lo que está a punto de romperse puede recuperarse, siempre y cuando no le des la espalda a esa nueva "montañita". Una tras otra tienes que escalarla si quieres continuar con tu camino. Y al final de cada escalada te espera una recompensa, la de reencontrarte con los pasos que querías seguir al principio, aquellos que la montañita casi te hace perder de vista, aquellos a los que echabas de menos...Oportunidades
Pues lo dicho, a escalar todo el mundo que nos quedan unas cuantas por delante :)
Cuando estás en un alto te puede parecer que, para alcanzar de nuevo a poner los pies en tierra firme, has de recorrer una gran distancia en caída. Pero, cuando estás en el suelo, ya a salvo, miras hacia donde estabas y ves que la altura era mucho menor de lo que te parecía.
Eso es un obstáculo, un pequeño montículo al que nos tenemos que subir para luego volver a bajarlo y poder continuar nuestro camino.
Así es la vida, subidas y bajadas, una y otra vez, incesablemente. Lo importante es cómo quieras afrontarlas y no lo altas que sean.
Aunque los problemas surgen de la nada, por mucho que intentes buscarles explicación o algún motivo por el cual te hayan sucedido a ti, ¡precisamente a ti!...no lo hagas. Es perder un tiempo valioso que podrías estar empleando en escalar ese obstaculillo que se te acaba de interponer entre tus pasos y tú.
Hay millones de ejemplos de obstáculos.
Algo que creías que duraría para siempre y que al final...puede seguir durando, ¿por qué no? Acuérdate de esa pequeña altura, la que pensabas al principio que era enorme. Todo tiene solución y todo lo que está a punto de romperse puede recuperarse, siempre y cuando no le des la espalda a esa nueva "montañita". Una tras otra tienes que escalarla si quieres continuar con tu camino. Y al final de cada escalada te espera una recompensa, la de reencontrarte con los pasos que querías seguir al principio, aquellos que la montañita casi te hace perder de vista, aquellos a los que echabas de menos...Oportunidades
Pues lo dicho, a escalar todo el mundo que nos quedan unas cuantas por delante :)
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