Hoy una niña de 10 años con alergia a la leche desde que nació me planteó lo siguiente ligeramente enfadada con el mundo:
-No pude probarlo nunca porque me sienta muy mal pero, y si me gustase, ¿qué me estoy perdiendo?
Me dejó un poco en shock en parte porque me doy cuenta que a los 10 años no sabía que ya eres bastante mayor para darte cuenta de que la vida no es todo un cuento. Pero ahora le respondo desde aquí esperando poder contestarle realmente algún día:
-Hay muchas cosas que no nos sientan bien en la vida, no me refiero sólo a alimentos, sino a situaciones o incluso a personas. Por mucho que te gusten o te puedan llegar a gustar, si te hacen daño no merecen la pena.
Me reprocho a mí misma el no poder haberle respondido y haberla tranquilizado. No es ella sola la que tiene restricciones, todos las sufrimos aunque algunos tengan que aprenderlo desde tan jóvenes.
Palabras expiradas
lunes, 2 de noviembre de 2015
Cuando llueve
A lo largo del tiempo se han realizado símiles entre la vida y un camino. Todos tenemos un camino que seguir, las personas se pueden torcer en el camino, etc.
La pregunta que me consume por dentro es: ¿dónde lleva ese camino?
Me intento imaginar la vida de todos los millones de personas en el mundo y veo una especie de isla con muchos edificios diferentes, cada uno con un significado diferente. No veo ningún camino definido dentro de ella, sólo un viento muy fuerte que empuja a las personas más débiles al acantilado.
Por eso, cuando llueve, cuando hay tormenta, cuando nieva, ¿merece la pena exponerte? Uno de esos fenómenos puede arrastrarte consigo, pero en caso de que no lo consiga, serás más fuerte y vendrán nuevas tormentas a las que ya no tendrás miedo. Merece la pena si tu objetivo es seguir viviendo en la isla que es el mundo.
Pero todo esto empezó hablando de que la vida es un camino, aunque yo no lo vea así. Simplemente veo que puedes ir a cualquier sitio, caminar en círculos e incluso volver sobre tus pasos, aunque eso no siempre implique volver a ver a las personas que había antes, pues ellas también se mueven. Existe libertad casi total de movimientos. Hay muchas más opciones de las que nos podamos imaginar y por eso hablar de la vida como un camino es limitarla.
Camina sin más, descubre, y puedes permitirte resguardarte de la lluvia y del viento durante un día, quizás dos, pero no dejes que un temporal inerte te vuelva inerte a ti también.
La pregunta que me consume por dentro es: ¿dónde lleva ese camino?
Me intento imaginar la vida de todos los millones de personas en el mundo y veo una especie de isla con muchos edificios diferentes, cada uno con un significado diferente. No veo ningún camino definido dentro de ella, sólo un viento muy fuerte que empuja a las personas más débiles al acantilado.
Por eso, cuando llueve, cuando hay tormenta, cuando nieva, ¿merece la pena exponerte? Uno de esos fenómenos puede arrastrarte consigo, pero en caso de que no lo consiga, serás más fuerte y vendrán nuevas tormentas a las que ya no tendrás miedo. Merece la pena si tu objetivo es seguir viviendo en la isla que es el mundo.
Pero todo esto empezó hablando de que la vida es un camino, aunque yo no lo vea así. Simplemente veo que puedes ir a cualquier sitio, caminar en círculos e incluso volver sobre tus pasos, aunque eso no siempre implique volver a ver a las personas que había antes, pues ellas también se mueven. Existe libertad casi total de movimientos. Hay muchas más opciones de las que nos podamos imaginar y por eso hablar de la vida como un camino es limitarla.
Camina sin más, descubre, y puedes permitirte resguardarte de la lluvia y del viento durante un día, quizás dos, pero no dejes que un temporal inerte te vuelva inerte a ti también.
lunes, 5 de octubre de 2015
Nos conocimos
Solo espero que no llegue el día que tengamos que dejar de hacerlo.
Sé que las personas han de ser independientes pero, al igual que el planeta tierra necesita su luz, cada persona que lo habita también la necesita.
Existen muchos tipos de iluminación. La más clara, la luz del sol, procede de una fuente potente y es continua, pero no ilumina constantemente a todo el planeta. En los momentos de oscuridad hemos de tener la esperanza de que el día le ganará la batalla a la noche. Otro ejemplo sería la vela. Hay velas de muchas formas y colores y lleva más o menos tiempo fabricarlas. Pero, a pesar de todo ese esfuerzo que conlleva conseguir una, la llama es igual en todas, parpadeante, insegura. No da luz, sino que crea sombras.
Hay que aprender a remar en completa oscuridad, porque ni el sol estará siempre para iluminarte. Yo no quiero iluminación continua, ni siquiera creo que alguien la quiera. Saber siempre el futuro, estar siempre preparado para todo, lo hace todo muy monótono y así realmente nunca se aprende. Las situaciones extremas en las que te encuentras tú sólo frente al mundo son las que te enseñan de verdad, las que van forjando tu resistencia para que, cuando lleguen los momentos más duros, a pesar de estar a oscuras sepas afrontarlos y no te derroten.
Sé que las personas han de ser independientes pero, al igual que el planeta tierra necesita su luz, cada persona que lo habita también la necesita.
Existen muchos tipos de iluminación. La más clara, la luz del sol, procede de una fuente potente y es continua, pero no ilumina constantemente a todo el planeta. En los momentos de oscuridad hemos de tener la esperanza de que el día le ganará la batalla a la noche. Otro ejemplo sería la vela. Hay velas de muchas formas y colores y lleva más o menos tiempo fabricarlas. Pero, a pesar de todo ese esfuerzo que conlleva conseguir una, la llama es igual en todas, parpadeante, insegura. No da luz, sino que crea sombras.
Hay que aprender a remar en completa oscuridad, porque ni el sol estará siempre para iluminarte. Yo no quiero iluminación continua, ni siquiera creo que alguien la quiera. Saber siempre el futuro, estar siempre preparado para todo, lo hace todo muy monótono y así realmente nunca se aprende. Las situaciones extremas en las que te encuentras tú sólo frente al mundo son las que te enseñan de verdad, las que van forjando tu resistencia para que, cuando lleguen los momentos más duros, a pesar de estar a oscuras sepas afrontarlos y no te derroten.
jueves, 14 de junio de 2012
A veces
Existen ciertos momentos en los que te planteas tu vida desde el principio. Pero hay otros en los que te la planteas desde algún acontecimiento que haya cambiado tu vida.
Mi vida cambió muchas veces...pero pocas han configurado realmente mi vida.
A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora, si todo hubiese seguido su curso. A veces también me pregunto si yo misma provocase que volviese a su curso. A veces. Sólo a veces.
Cuando todo va mal siempre puede ir peor. Pero si te empeñas también puede mejorar. Cuando echas de menos a esa persona que conociste hace tiempo, puedes esforzarte por que vuelva. ¿Dónde están todos aquellos momentos? Horas infinitas que parecían un segundo y ahora son segundos que parecen años... A veces quieres que las cosas vuelvan a su inicio o que simplemente no hubiesen ocurrido nunca. A veces echo de menos esas pequeñas locuras que podía hacer sin miedo, sin temor de que nadie me lo reprochase o le pudiese parecer malo. Esos actos que hacía sin pensar y sin consecuencias. Sonrisas repentinas, sin motivo alguno. Abrazos a escondidas. Regalos que se buscaban con ilusión, no por compromiso.
Si todo ello se acaba, ya no queda nada más que volver a tu vida como si nada hubiera pasado. Como si te hubieses subido a un tren y su trayecto acabase en ese punto. Para ir de una ciudad a otra, de un lugar a otro del mundo, sin tener muy claro cual será el ultimo tren que cojas. La vida no es una visita turística, no hay un camino definido ni lugares claves que visitar. A veces te encuentras perdido en una estación, no sabes cuál será el proximo tren que debes tomar, y coges uno al azar.
No tienes por qué arrepentirte de la dirección que has tomado, pero te preguntarás dónde habrías llegado si hubieses cogido otro tren.
Mi vida cambió muchas veces...pero pocas han configurado realmente mi vida.
A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora, si todo hubiese seguido su curso. A veces también me pregunto si yo misma provocase que volviese a su curso. A veces. Sólo a veces.
Cuando todo va mal siempre puede ir peor. Pero si te empeñas también puede mejorar. Cuando echas de menos a esa persona que conociste hace tiempo, puedes esforzarte por que vuelva. ¿Dónde están todos aquellos momentos? Horas infinitas que parecían un segundo y ahora son segundos que parecen años... A veces quieres que las cosas vuelvan a su inicio o que simplemente no hubiesen ocurrido nunca. A veces echo de menos esas pequeñas locuras que podía hacer sin miedo, sin temor de que nadie me lo reprochase o le pudiese parecer malo. Esos actos que hacía sin pensar y sin consecuencias. Sonrisas repentinas, sin motivo alguno. Abrazos a escondidas. Regalos que se buscaban con ilusión, no por compromiso.
Si todo ello se acaba, ya no queda nada más que volver a tu vida como si nada hubiera pasado. Como si te hubieses subido a un tren y su trayecto acabase en ese punto. Para ir de una ciudad a otra, de un lugar a otro del mundo, sin tener muy claro cual será el ultimo tren que cojas. La vida no es una visita turística, no hay un camino definido ni lugares claves que visitar. A veces te encuentras perdido en una estación, no sabes cuál será el proximo tren que debes tomar, y coges uno al azar.
No tienes por qué arrepentirte de la dirección que has tomado, pero te preguntarás dónde habrías llegado si hubieses cogido otro tren.
viernes, 1 de junio de 2012
Avanzar
Camina sin mirar atrás.
Es difícil. Todo te persigue a pesar de que lo intentes cerrar bajo llave. Un día en el que crees que eres inmune a todo, y que tus peores recuerdos han desaparecido, reaparecen para hacer que tu vida se derrumbe un poco más que antes. Pero siempre te deja la oportunidad de poder usar algún remedio rápido para evitar que se caiga por completo. Todo ésto sólo para que algún día la tristeza y la melancolía vuelvan a inundarte, repitiendo de nuevo ese derrumbamiento parcial de tu vida, hasta que consigue acabar contigo por completo.
Camina sin mirar atrás.
Tarde o temprano los pequeños arreglos dejarán de surgir efecto. Hazlo aunque sea sólo por aquellos que quedan, aquellos a los que les sigues importando. Tu vida vale tanto como al principio, no la desperdicies pensando en aquellos que ya no pueden disfrutar de tus triunfos. Si tú mismo disfrutas de ellos, sentirás el orgullo de aquellos que ahora no te puedan aplaudir por mucho que deseases que estuviesen.
Camina sin mirar atrás.
Los que te quisieron te siguen queriendo como si nunca se hubiesen ido. Actúa como si te pudiesen seguir observando, porque sabes que si lo hiciesen, te gustaría verles sonreir. Imagínate rodeado de ellos, sintiendo que velan por todos tus pasos y que nunca te dejarán caer. Siente que seguirán ahí después de todo, que te ayudarán a continuar tu vida, a tu lado, sin abandonarte nunca más.
Es difícil. Todo te persigue a pesar de que lo intentes cerrar bajo llave. Un día en el que crees que eres inmune a todo, y que tus peores recuerdos han desaparecido, reaparecen para hacer que tu vida se derrumbe un poco más que antes. Pero siempre te deja la oportunidad de poder usar algún remedio rápido para evitar que se caiga por completo. Todo ésto sólo para que algún día la tristeza y la melancolía vuelvan a inundarte, repitiendo de nuevo ese derrumbamiento parcial de tu vida, hasta que consigue acabar contigo por completo.
Camina sin mirar atrás.
Tarde o temprano los pequeños arreglos dejarán de surgir efecto. Hazlo aunque sea sólo por aquellos que quedan, aquellos a los que les sigues importando. Tu vida vale tanto como al principio, no la desperdicies pensando en aquellos que ya no pueden disfrutar de tus triunfos. Si tú mismo disfrutas de ellos, sentirás el orgullo de aquellos que ahora no te puedan aplaudir por mucho que deseases que estuviesen.
Camina sin mirar atrás.
Los que te quisieron te siguen queriendo como si nunca se hubiesen ido. Actúa como si te pudiesen seguir observando, porque sabes que si lo hiciesen, te gustaría verles sonreir. Imagínate rodeado de ellos, sintiendo que velan por todos tus pasos y que nunca te dejarán caer. Siente que seguirán ahí después de todo, que te ayudarán a continuar tu vida, a tu lado, sin abandonarte nunca más.
domingo, 6 de mayo de 2012
Dolor a lluvia
Por mucho que salga el sol, seguirá lloviendo dentro de mí.
Cuando cae una tormenta, el recuerdo es imborrable. Cuando vuelve a mi mente es como si nunca hubiese parado de llover, como si todo este tiempo hubiese sido en vano. Tiempo perdido, tiempo que creía que me llevaba a alguna parte parece ser un desperdicio, como si la lluvia del recuerdo pudiera borrar las lineas ya trazadas a pesar de que sus gotas sean irreales.
Recuerdo la tormenta más a menudo de lo que me gustaría, y cada paso que doy es una hoja más que se cae del árbol, otro juguete abandonado, algo que caerá en el olvido.
No importa si me resguardo bajo un techo, no parará de llover en mi mente. Así que tengo que armarme de valor y aceptar que, cuando camine, mis pasos serán borrados y mi historia olvidada. A pesar de que en mi interior seguirá lloviendo, a pesar de mi esfuerzo y lo que haya intentado alguna vez, todo se borrará, incluso el dolor que alguna vez me hayan causado.
Porque no habrá más esperanza de que un sol brillante luzca en un cielo sin nubes para mí, sólo un sol tímido que se alcance a ver en los mejores días de verano, que eviten que la tormenta acabe por ahogarme.
Cuando cae una tormenta, el recuerdo es imborrable. Cuando vuelve a mi mente es como si nunca hubiese parado de llover, como si todo este tiempo hubiese sido en vano. Tiempo perdido, tiempo que creía que me llevaba a alguna parte parece ser un desperdicio, como si la lluvia del recuerdo pudiera borrar las lineas ya trazadas a pesar de que sus gotas sean irreales.
Recuerdo la tormenta más a menudo de lo que me gustaría, y cada paso que doy es una hoja más que se cae del árbol, otro juguete abandonado, algo que caerá en el olvido.
No importa si me resguardo bajo un techo, no parará de llover en mi mente. Así que tengo que armarme de valor y aceptar que, cuando camine, mis pasos serán borrados y mi historia olvidada. A pesar de que en mi interior seguirá lloviendo, a pesar de mi esfuerzo y lo que haya intentado alguna vez, todo se borrará, incluso el dolor que alguna vez me hayan causado.
Porque no habrá más esperanza de que un sol brillante luzca en un cielo sin nubes para mí, sólo un sol tímido que se alcance a ver en los mejores días de verano, que eviten que la tormenta acabe por ahogarme.
jueves, 3 de mayo de 2012
Sonidos sin oídos
Todo comienza a oscurecerse , nadie parece inmutarse y todo se está derrumbando alrededor. Gente inútil que maquilla realidades imperfectas, intentando tapar el sol con un dedo, cuando ni todo el "colorete" del mundo podría disimular la hecatombe que está por llegar.
Los que gritaban por acabar con la farsa fueron juzgados y encerrados en cajitas para que sus sonidos no pudieran ser oídos.
Ahora llega el momento de pensar y arrepentirse de todo aquello que nunca debimos de haber hecho o de lo que nunca hicimos. Ahora tenemos que afrontar que se acaba el maquillaje, los recursos, que ya no podemos seguir dejando el problema para el futuro. Se nos acaban las ideas para continuar con la gran mentira.
¿Quién está dispuesto a hacer algo? Parece que pocos. Sólo aquellos que hacen ruido pueden oírlo, es el momento de buscar una manera de extender la "enfermedad" del abrir los ojos y usar lupa si es necesario, la de escuchar, la de entender porque sino acabaríamos otra vez en el principio:
creando sonidos sin oídos que los escuchen.
Los que gritaban por acabar con la farsa fueron juzgados y encerrados en cajitas para que sus sonidos no pudieran ser oídos.
Ahora llega el momento de pensar y arrepentirse de todo aquello que nunca debimos de haber hecho o de lo que nunca hicimos. Ahora tenemos que afrontar que se acaba el maquillaje, los recursos, que ya no podemos seguir dejando el problema para el futuro. Se nos acaban las ideas para continuar con la gran mentira.
¿Quién está dispuesto a hacer algo? Parece que pocos. Sólo aquellos que hacen ruido pueden oírlo, es el momento de buscar una manera de extender la "enfermedad" del abrir los ojos y usar lupa si es necesario, la de escuchar, la de entender porque sino acabaríamos otra vez en el principio:
creando sonidos sin oídos que los escuchen.
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