Existen ciertos momentos en los que te planteas tu vida desde el principio. Pero hay otros en los que te la planteas desde algún acontecimiento que haya cambiado tu vida.
Mi vida cambió muchas veces...pero pocas han configurado realmente mi vida.
A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora, si todo hubiese seguido su curso. A veces también me pregunto si yo misma provocase que volviese a su curso. A veces. Sólo a veces.
Cuando todo va mal siempre puede ir peor. Pero si te empeñas también puede mejorar. Cuando echas de menos a esa persona que conociste hace tiempo, puedes esforzarte por que vuelva. ¿Dónde están todos aquellos momentos? Horas infinitas que parecían un segundo y ahora son segundos que parecen años... A veces quieres que las cosas vuelvan a su inicio o que simplemente no hubiesen ocurrido nunca. A veces echo de menos esas pequeñas locuras que podía hacer sin miedo, sin temor de que nadie me lo reprochase o le pudiese parecer malo. Esos actos que hacía sin pensar y sin consecuencias. Sonrisas repentinas, sin motivo alguno. Abrazos a escondidas. Regalos que se buscaban con ilusión, no por compromiso.
Si todo ello se acaba, ya no queda nada más que volver a tu vida como si nada hubiera pasado. Como si te hubieses subido a un tren y su trayecto acabase en ese punto. Para ir de una ciudad a otra, de un lugar a otro del mundo, sin tener muy claro cual será el ultimo tren que cojas. La vida no es una visita turística, no hay un camino definido ni lugares claves que visitar. A veces te encuentras perdido en una estación, no sabes cuál será el proximo tren que debes tomar, y coges uno al azar.
No tienes por qué arrepentirte de la dirección que has tomado, pero te preguntarás dónde habrías llegado si hubieses cogido otro tren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario