domingo, 6 de mayo de 2012

Dolor a lluvia

Por mucho que salga el sol, seguirá lloviendo dentro de mí.
Cuando cae una tormenta, el recuerdo es imborrable. Cuando vuelve a mi mente es como si nunca hubiese parado de llover, como si todo este tiempo hubiese sido en vano. Tiempo perdido, tiempo que creía que me llevaba a alguna parte parece ser un desperdicio, como si la lluvia del recuerdo pudiera borrar las lineas ya trazadas a pesar de que sus gotas sean irreales.
Recuerdo la tormenta más a menudo de lo que me gustaría, y cada paso que doy es una hoja más que se cae del árbol, otro juguete abandonado, algo que caerá en el olvido.
No importa si me resguardo bajo un techo, no parará de llover en mi mente. Así que tengo que armarme de valor y aceptar que, cuando camine, mis pasos serán borrados y mi historia olvidada. A pesar de que en mi interior seguirá lloviendo, a pesar de mi esfuerzo y lo que haya intentado alguna vez, todo se borrará, incluso el dolor que alguna vez me hayan causado.
Porque no habrá más esperanza de que un sol brillante luzca en un cielo sin nubes para mí, sólo un sol tímido que se alcance a ver en los mejores días de verano, que eviten que la tormenta acabe por ahogarme.

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