¿Qué más da todo aquello negativo que nos haya sucedido? Lo que realmente importa es cómo nos lo hemos tomado y cómo hemos reaccionado ante ello. No hay dificultades insalvables, solamente difíciles.
Cuando estás en un alto te puede parecer que, para alcanzar de nuevo a poner los pies en tierra firme, has de recorrer una gran distancia en caída. Pero, cuando estás en el suelo, ya a salvo, miras hacia donde estabas y ves que la altura era mucho menor de lo que te parecía.
Eso es un obstáculo, un pequeño montículo al que nos tenemos que subir para luego volver a bajarlo y poder continuar nuestro camino.
Así es la vida, subidas y bajadas, una y otra vez, incesablemente. Lo importante es cómo quieras afrontarlas y no lo altas que sean.
Aunque los problemas surgen de la nada, por mucho que intentes buscarles explicación o algún motivo por el cual te hayan sucedido a ti, ¡precisamente a ti!...no lo hagas. Es perder un tiempo valioso que podrías estar empleando en escalar ese obstaculillo que se te acaba de interponer entre tus pasos y tú.
Hay millones de ejemplos de obstáculos.
Algo que creías que duraría para siempre y que al final...puede seguir durando, ¿por qué no? Acuérdate de esa pequeña altura, la que pensabas al principio que era enorme. Todo tiene solución y todo lo que está a punto de romperse puede recuperarse, siempre y cuando no le des la espalda a esa nueva "montañita". Una tras otra tienes que escalarla si quieres continuar con tu camino. Y al final de cada escalada te espera una recompensa, la de reencontrarte con los pasos que querías seguir al principio, aquellos que la montañita casi te hace perder de vista, aquellos a los que echabas de menos...Oportunidades
Pues lo dicho, a escalar todo el mundo que nos quedan unas cuantas por delante :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario